EL EROTISMO
EL EROTISMO
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CONTENIDO
INTRODUCCIÓN
CONSIDERACIONES
MI NIÑEZ
MI PUBERTAD
EL EROTISMO
MI PRIMERA VEZ
CON TODO
EL FIN DE PAPA
RUBEN
TRABAJANDO
CARLOS
EL GRAN EMPLEO
COMPLICACIONES
ROBERTO
OTRA VEZ
DESICION
ROBERTO
ALEJANDRO
ROBERTO
MI OTRA ...
FACIL DE CAER
CONFESION
RUTINA DIARIA
MIS COMIDAS
MI RETIRO
NUEVO ROL
MIS CUENTAS
NO MAS
Y ÁGALE!
EL VIAJE
REQUIEN
UN POCO TARDE
NO PUEDO
POR MI
EL REGRESO
FANTASMAS
PASANTIA
imagen
INICIÁNDOME EN LA SEXUALIDAD

Pensando en mi sexualidad y refiriéndome a ella aunque había muchachos que me gustaban nunca hubo contactos que se pudieran llamar sexuales, esto no ocurrió sino hasta cuando ya contaba con 16 años.
Fue con mi primo, era mi favorito entre mis amigos de cuadra, con el, jugábamos durísimo, yo le pegaba y le daba pata toda la que me provocaba, el por su parte, de otra patada me ponía a chillar, sin embargo, luego que me pasaba el dolor me paraba y me le iba encima dándole uña y más pata, así entre mimos y caricias jugábamos los dos.
Y nos fuimos enamorando.

Entrelazar las manos era signo que “somos novios.”
Un día en un baile de familia, después de estar danzando por largo rato el decidió tirarme un mensaje, entonces, me empezó rozar muy despacio mi dedo meñique con el suyo, luego, con el otro dedo –como yo entendí para donde iba- acepté gustosa después de mirarlo a los ojos con ternura y complicidad abrí mi mano para que encontrara mis dedos libremente, luego tres, cuatro y cuando nuestros dedos pulgares se tocaron y sus yemas se acariciaron, lentamente con mucho susto, nuestros dedos se fueron entrelazando hasta que se cruzaron y llegaron a un apretón de manos que significaba nada menos que:
Éramos novios.
Dada la señal y aceptada por mi, empezamos nuestro noviazgo, me sentí muy feliz de haberlo conquistado.
Si no le hubiera permitido entrelazar mis dedos, quería decir que no quería ser su novia.
Y felices por lo sucedido, bailamos y bailamos seguido toda la noche, el es acuerpado y alto yo le daba a la altura de su pecho entonces cuando me apretaba, sentía algo grueso que me sobaba en mi estómago fue entonces cuando se lo sentí, esto me ponía muy pensativa tratando de adivinar que era, entonces, yo le respondía apretando también mientras trataba de averiguarlo, -aunque debo confesar, no tenia ni idea como era lo que me ofrecía- solo sabia que era diferente a mi y también que era mi complemento.
–sabía bastante-

COMPARTIENDO LA CASA
Con mi primo, vivíamos en una de esas casas grandotas y viejas en que conviven varios arrendatarios o inquilinato que llaman, llena de goteras por todas partes y desvencijada, con las paredes derruidas por el tiempo y de un color inimaginable, las puertas, más antiguas que la construcción seguramente conseguidas en alguna demolición porque sobraban en el marco que a medio las sostenían, pintadas de un verde biche con aldabas de hierro para poner un candado porque la cerradura ya no funcionaba, recuerdo, crujían cuando se abrían -como si fueran de un castillo de miedo- con los servicios y baños en común construidos muy seguramente después de la construcción porque ocupaban parte del medio patio en medio de unas gigantescas matas de geranios y rosas y que cuando llovía, usarlo era una mojada segura y que para tener acceso había que hacer fila para utilizarlos, frente al baño, había un pequeño espejo roído por el tiempo con un marco perforado por el comején que se me antojaba otro inquilinato como en el que vivía, asegurado a un palo redondo que sostenía parte de alero del techo que parecía se venía encima, también pintado de verde y manchado por las salpicaduras de quien en el se veía, este desvencijado espejo se bamboleaba con el viento, como campana llamando a misa, al lado, un gancho oxidado con una toalla de muchos colores y debajo de el, un lavamanos amarillento con los restos medio húmedos del último que lo usó recuerdo, solo tenía una llave que siempre goteaba en el cual tratábamos de asearnos por lo menos la cara, por su puesto, también en fila, porque no cabía mas de una persona al tiempo, así compartíamos nuestra vivienda con la familia conformada por mi tía, nosotros y ocho familias mas.
Por eso vivíamos bajo el mismo techo y nos quedaba muy fácil vernos, teniendo extremo cuidado solo era pasar de una habitación a otra. Nuestro romance era de esos que llamaban “zanahorio”, a propósito, mi primo se llama José David, entonces, nos tocaba llevar nuestra relación a escondidas de mis padres y mi tía, pues si se enteraban tendríamos muchos problemas.
Nuestra relación era muy bonita y sana porque no teníamos oportunidad de estar solos el tiempo necesario para comernos, solo besitos, caricias y calentarnos era muy romántica y erótica pero todo cambio para mi cuando un día, mi primo acababa de llegar del colegio y después de cambiarse en su habitación y asegurarse que no lo veían se pasó a la mía vistiendo una pantalonera deportiva, de esas grandes con la boca pantalón muy ancha casi hasta la rodilla, entro en mi habitación en donde estaba yo sentada en un sillón viento la Tv. y se me acomodo al lado como siempre lo hacia y como siempre yo lo esperaba, se sentó abriendo las piernas y tirando hacia arriba las mangas del pantalón dijo sentirse cansado y se recostó junto a mi, yo me acomode muy pegada a el y empezamos a consentirnos muy suavemente el cabello el rostro y nuestro sexo por encima del pantalón pero sin desnudarnos, muy lentamente como era nuestra costumbre mientras mirábamos la tele. Recuerdo que alguien llamo a la puerta que daba a la calle, me levante y fui abrir, era mi hermana que también regresaba del colegio, cuando regrese a buscar a mi primo lo encontré desparramado con las piernas abiertas como un compás y tal vez sin darse cuenta, o talvez conciente –eso creo- estaba dejando ver muy bien sus partes intimas, estaba sin interiores, que espectáculo, por mi parte no dije nada, me hice la desentendida, pero confundida y temblorosa retrocedí un poco disimulando hacer algo al pie de la puerta, el, pareció no notar mi presencia pero sin quitar mi mirada de semejante visión me moví un poco para obtener un mejor ángulo algo que me puso muy pensativa y ansiosa, en algunas oportunidades ya lo había tenido a tiro y había perdido la oportunidad de comérmelo, ese día, se lo pude ver bien como era, entonces trataba de analizar bien la imagen que tenia frente a mi, la sentí espectacular, se lo pude ver en toda su dimensión, pude ver como era, me di cuenta que también tenia bellos como yo que coronaban su pene, me trastornó, después de disfrutar este momento y como el con un movimiento involuntario cerro las piernas, opte por acercarme al sofá y me senté a su lado nuevamente y seguimos consintiéndonos y al rato, calculando que mi tía estaba por llegar nos despendimos y el se fue para su cuarto.
No podía apartar semejante imagen tan bella de mi mente pensando en esto me quede sentada en el sillón mirando la puerta por donde el salió mientras esa imagen rebotaba en mi cerebro y durante toda la tarde y al iniciar la noche no podía quitar del pensamiento.
Por primera vez había visto una verga de verdad en toda su dimensión, además, como nunca tuve la oportunidad de una educación sexual adecuada y oportuna por parte de mis padres que me enseñara lo que por derecho debía saber, me tocaba adivinar o imaginarme las cosas entonces, fui una ignorante completa, todo me toco aprenderlo sobre la marcha,
Y sola.
Las revistas porno, no sabía que existían.

MI PRIMERA EXPERIENCIA EN SOLITARIO
En la noche, ya acostada metida en la angosta cama que compartía con mis cuatro hermanas, volví a pensar en mi primo y la escena que había visto, pensé también en la diferencia en esas partes intimas de los dos también pensé que mi sexo complementaba el suyo y esto me emocionó mucho, algo me hizo estremecer y no me dejaba conciliar el sueño, fue entonces cuando con mucho cuidado para no despertar a mis hermanas fuí tirando hacia arriba la túnica que servia de pijama hasta que esta llegó mas arriba de la cintura, hice un pausa para verificar que mis movimientos no habia despertado a nadie y luego muy lento bajé mis pantismis hasta las rodillas luego mis manos muy suavemente y con temor, empezaron a explorar mi cuerpo reconociéndolo, las yemas de mis dedos reconocieron mi rostro, acaricie mi boca, luego mis pequeños y tiernos senos ocultos por la bata de dormir entonces amontonada sobre ellos, acaricié mis pequeños senos y la piel me pareció muy suave. En ese momento empezó todo, fue muy excitante acariciarlos, de inmediato mis pezones que no sabían de excitación alguna se pusieron duritos y paraditos y la sensación fue grandiosa, entonces quería más,… seguí acariciándome, sentía que mi pecho se agitaba mientras que lentamente fui bajando muy lento hasta donde quería llegar, mi tierna vulva.
Suavemente empezaron mis dedos a recorrer los labios mayores por entre el vello púbico que ya cubría todo mi sexo, me concentré haciendo círculos alrededor de mi clítoris sin tocarlo, hasta que llegué al orificio del placer pero me detuve, temí, de pronto, tuve miedo de penetrarme porque era virgen, aunque el deseo era inmenso me reprimí entonces, busqué mi clítoris y lo ataqué y empecé a descubrir las sublimes emociones del placer sexual en solitario y me di cuenta que ahí lo encontraría todo, la imagen de mi primo con las piernas abiertas y esa espectacular verga al aire venia una y otra vez a mi mente esa imagen me fascinaba, comencé a acariciarlo mentalmente, lo desnude.
Si, mentalmente lo atraje hacia mi lo metí entre mis piernas temblorosas ya no podía contenerme mas, mi cuerpo sudaba, mi vagina lubricaba a cantaros, metí mi clítoris en medio de los dos dedos y empecé a apretar muy fuerte acompañado con pequeños círculos y fue cuando sentí que un torrente de fuego inundaba todo mi sexo.
Que te pasa...preguntó mi hermana, nada respondi calladamente, me duele la tripa tranquila.
Fue mi primera vez en solitario, como actividad sexual, ahí en la oscuridad de la noche con la complicidad del silencio mi mente y mi cuerpo cambio de niña a mujer, quería saber más.

QUERIENDO PRACTICAR
Un día se presento la oportunidad de averiguarlo
Ese domingo acompañaba a mama en las ventas que ella y mi tía tenían, -nuestras familias siempre trabajaron juntas- pensando mama en asegurar la carpa para resguardarse del sol me dijo: mija, vaya a la bodega y me trae unas varas para apoyar la carpa, entonces salí corriendo y al pasar por la caseta donde estaba mi primo ayudando a mi tía vi que esta era la oportunidad de comérmelo y le hice una seña y al poco me alcanzó, rápido entramos al depósito y después de cerrar la puerta de un golpe seguimos derecho para el reservado que se utiliza para cambiarse de ropas, nos encerramos y con mucho afán empezamos a chuparnos al tiempo que tratábamos de quitarnos la ropa, yo estaba dispuesta a probar lo que el me sobaba en mi estómago cuando bailábamos y aunque se lo había visto, quería tenerlo entre mis manos, y como había averiguado que me lo podía meter por mi hoyito, entonces, le baje la cremallera de un tirón terminando el de bajarse los pantalones hasta los tobillos mientras yo hacia lo propio con el mío y mis pantis, hasta ese momento, estábamos parados, el me ayudó a acostarme en el suelo sobre unos cartones para esperarlo, muy pronto estuvo su pene sobre mi vagina patinando por entrar pero la falta de experiencia por parte de los dos su condenado pene no encontraba la entrada, pensábamos, que el solito miraría y encontraría cómo meterse dentro de mí, en esta brega estábamos cuando sentimos que de un empellón abrieron la puerta de afuera de la bodega, como estábamos encerrados en el cuarto, el que entró, no nos vio, entonces nos paramos de un brinco y como pudimos nos medio arreglamos las ropas pero fue tarde, ya mama había abierto nuestra puerta con violencia y al ver lo que estábamos haciendo sin más, se nos vino encima armada con un enorme palo, sin previo aviso le pego un palazo a mi primo que lo tiró al suelo, el como pudo al recibir el segundo se arrastró y se escurrió hacia la puerta mientras recibía el tercero, como pudo termino evadiendo el castigo saliéndose de donde mama nos tenia acorralados, luego se me vino encima y me tiró un palazo que me hizo acurrucar del golpe al tiempo que yo protegía mi cabeza con mis brazos los que recibieron el mayor castigo.
Mi primo volvió a asomarse a la puerta del cuartito donde mi mama me estaba matando y le suplico llorando: tiíta por favor… no le pegues mas, ¡tía por favor! le suplicó, su respuesta fue otro palazo por la cabeza que lo tiró al suelo luego, como una fiera se volvió a mí y siguió castigándome.
Ella me dio palo todo el que pudo hasta que se le quebró y con el trozo que tenia en la mano jadeante me lo tiro directo a la cabeza, mientras tanto, no paraba de insultarme.
Nunca pensé que una culeada costara tanto y fuera tan dolorosa.
Mama estaba transformada, jamás la había visto así de furiosa, me pudo haber matado si no hubiera sido porque el enorme palo se le partió, entonces me tomo por el brazo y me arrastró hasta la puerta de la bodega mientras me decía: vete condenada para el puesto y no te muevas de ahí porque te mato, como pude me incorpore y velozmente termine de arreglarme el pantalón y cojeando salí corriendo rumbo al puesto en donde estaba mi hermano quien, al verme llegar tan alterada me pregunto.
¿Qué te paso?
Nada, no me joda! respondí a medias.
Al poco rato llegó mi mama.
Me miro y me tiro un poco de improperios que yo me trague por miedo a que reanudara la paliza.
Así acurrucada sollozando y temblando del dolor terminé de pasar el día hasta que ya entrada la noche llegamos al inquilinato en donde vivíamos entonces, empezó el sermoneo de mi familia y luego de enterarse del suceso, el retaque de la familia de el contra nuestra relación.
Dejamos pasar unos días mientras se calmaba la marea, luego con mucho cuidado nos procurábamos unos momentos juntos para consentirnos, lo hacíamos pero nunca pudimos llegar a la penetración por el corto tiempo que teníamos y la constante vigilancia a que estábamos sometidos, solo deditos, manoseándonos por encima de la ropa.

LA SEPARACIÓN
Después que nos pilló mama en la caseta, las dos familias se pusieron de acuerdo en separarnos la familia de el y la mía llegaron a la conclusión que lo mejor era separarse y efectivamente se abrieron, mi tía se fue del inquilinato para otro barrio que nunca pude ubicar, luego, para que mi primo no me encontrara donde vivía optaron mi mama y mi papa por trasladarse lejos de donde estaba mi primo, total, consiguieron el objetivo, no nos volvimos a ver,
Mi primo y primer amor, se me perdió, (solo mucho tiempo después el ya casado, nos volvimos a ver pero el ya no quería nada con migo.

CON LA INQUIETUD NACE EN MI EL DESEO
También nos fuimos de ese inquilinato y llegamos a una casa en un barrio popular, ahí teníamos la independencia de los servicios y vivíamos en esa casa solo nosotros, era algo bonito que disfrutábamos, mi papa que era muy alegre y fiestero pronto se hizo a muchos amigos, entonces, a veces los viernes o sábados en la tarde el se reunía con sus amigos a tomar licor, jugar rana y a divertirse sanamente en su casa con su familia pero ya cuando se caldeaba el ambiente entonces nos dejaba participar y terminábamos bailando cada hija en la medida de su voluntad pero participábamos y como era con papa pues estaba autorizada la rumba.
A mi me gustaba mucho bailar con uno de los amigos de papa, un hombre que doblaba mi edad, el bailaba con migo pero como si lo hiciera con una escoba, no se manifestaba para nada y por mas que yo se la ponía fácil el no arrancaba, esto me ponía furiosa, como era una niña seguramente me veía como un tetero, o por respeto a papa no se atrevía, en fin, se hacia el imposible, para mi, pensaba, el se lo perdía.
Así cumplí mis 17 años viviendo una vida sin más sobresaltos que mi inquietud por tener un hombre al que le pudiera decir: mío, entonces pensé que había llegado el momento de liberarme de aquel futuro tan incierto, entonces busqué trabajo y empecé mi vida de asalariada mal pagada y abusada por todos los que me rodeaban.
Como pude, me batí en este campo de batalla lleno de rencor, miseria, lujuria, pero a pesar de todo esto, trataba de ser una buena chica.
Lo fui hasta donde pude.